U1: Fase 1: ABP vs INSTRUCCIÓN DIRECTA
Cuando pensamos en ABP tendemos rápidamente a oponerlo al concepto de instrucción directa. Son métodos de enseñanza que, sin duda, tienen diferencias muy importantes y, aunque creo que no se debe descartar ninguno, la comparación de ambos nos hace reflexionar claramente en la necesidad del cambio.
Sin duda centrarse en un aprendizaje exclusivamente centrado en la instrucción directa está anticuado, provoca en muchas ocasiones que el alumnado sea un sujeto pasivo que recibe el conocimiento del docente, que promueve la dependencia y desarrolla muy poco o nada la autonomía, aspecto que creo es uno de los más importantes a desarrollar en el alumnado en la escuela. En muchas ocasiones provoca que estos pierdan el interés y la motivación, siendo los alumn@s con más dificultades de aprendizaje los que primero se van descolgando. Son aspectos que dan que pensar.
Muchos docentes se sienten cómodos con el "aparente control" que les ofrece de la clase. Es un modelo que controlan porque la mayoría se han educado con él, y el alumnado también lo conoce porque muchos de sus familiares también estudiaron así. Todos los agentes implicados saben en que medio se mueven y eso les da seguridad. Sin duda el sistema escolar ha estado y en muchas ocasiones sigue montado para que este método sea el más utilizado, y las facilidades que da para el cambio no son muchas.
Sin embargo, los rápidos cambios acaecidos en la sociedad en los últimos tiempos obliga a la escuela a adaptarse, pero a esta le cuesta dar este paso de una manera firme. Muchas escuelas no han sabido o podido adaptarse e impera la necesidad de un cambio que, aunque se va produciendo poco a poco, cuesta. Y en el marco de este cambio es donde está el aprendizaje basado en proyectos (ABP).
Un método que implica al alumnado en el proceso de su aprendizaje, pasando a ser un proceso bidireccional, se plantean actividades significativas con búsquedas de información y desarrollo de diferentes competencias al trabajar de forma más globalizada, fomenta y utiliza el aprendizaje cooperativo y un resultado o producto final que da sentido a todas las tareas realizadas. Promueve la socialización, la autonomía o la dura tarea de solucionar continuamente pequeños conflictos. Además se pueden ofrecer tareas adaptadas a diferentes ritmos de aprendizaje dentro del mismo proyecto.
Pero hay ciertos inconvenientes que no debemos pasar por alto. La primera, a mi modo de ver es la de unos docentes inseguros frente al cambio y que necesitan de unos referentes claros que les guíen para facilitar el cambio. Otra, la dificultad de ajustar el currículo que se debe de dar a los proyectos, ya que el ABP necesita de unos tiempos que difícilmente se ajustan a la gran cantidad de contenidos que aparecen en la normativa. También está la necesidad de que los claustros vayan todos en la misma dirección, que lo convierta en un proyecto de centro que englobe desde la educación infantil (donde mayoritariamente se utiliza esta metodología) hasta los últimos cursos de primaria (donde su presencia es mucho menor), y posteriormente en la ESO.
Son retos que debemos afrontar dentro de nuestro sistema educativo y mi objetivo al formarme en ABP es sumarme al cambio necesario así como animar a mis compañer@s a que así lo hagan.
¡Es hora de pasar a la acción!


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